USO RACIONAL DEL AGUA

El agua es vida y forma parte de todos nosotros y lo que nos rodea, pero cómo hacemos un uso racional de ella.  Para empezar tenemos que distinguir del agua de los cursos de agua dulce como vertientes, ríos y lagos del agua que se fabrica industrialmente para que sea potable.

En ese marco, tenemos distintas problemáticas como el acceso al agua, pero principalmente  quería enfocar el tema de su consumo. El abordaje del consumo del agua llega horizontalmente a todos nosotros en cada actividad, personal o colectiva. Incluyendo simultáneamente a rubros como la agricultura, industria y minería. Dentro de estas áreas encontramos distíntos abordajes sobre como hacer un uso racional de ella, que paradójicamente surgen de como despilfarramos el agua.  Gran parte de la industria consume agua para sus procesos. Analizando los mismos desde esta variable se ha logrado generar ahorros considerables con el reuso. Sin embargo otras industrias consumen agua potable para elaborar bebidas, que en el caso de las bebidas gaseosas el consumo es particularmente alto, pero lo grave es que convierten el agua potable en una bebida dulce que no es aconsejable para la salud. Si bien el azúcar disminuyó de la fórmula a partir de las bebidas bajas en calorías, no podemos pasar por alto la cantidad de azúcar en un vaso de gaseosa. Todo sea por sentirte mejor. En este caso las campañas de marketing no se han hecho esperar y se habló de donar a la naturaleza o la comunidad el 100% del agua que consumen.
Continuando con los hechos cotidianos.  Nos trasladamos en transporte o auto que aún utilizan combustible. En la industria petrolera el consumo de agua para extracción y refinamiento es una asignatura pendiente de esta industria. La perforación durante las fases de exploración y extracción utiliza grandes cantidades de agua que posteriormente queda contaminada. El agua de producción derivada de los procesos de extracción de petróleo es por lo general el mayor residuo generado. Se necesitan 7000 litros para refinar un barril de petróleo crudo
El consumo de agua en las ciudades es donde más están enfocadas las campañas para evitar el derroche. Si bien es necesaria una educación temprana, debería acompañarse con acciones correctivas en todos los ámbitos donde se produzca esta situación. Por ejemplo en los días de lluvia si circulamos por debajo de las autopistas veremos cascadas de agua que bajan del desague hacia la calle. Si bien se trata de agua de lluvia (no proviene de la empresa Aysa) la pregunta que nos hacemos todos es : “qué pasaría si se lograra captar ese caudal de agua para aprovechar el agua que se pierde?”. Algunos más imaginativos además pensarán “y si también aprovecho la caída de agua desde 6 metros para alimentar algún circuito de señalización de la autopista”.
A nivel de infraestructura urbana aún no surgió la iniciativa, pero donde el aprovechamiento del agua está cobrando fuerza es en la construcción de edificios para oficinas. La distribución y recuperación de agua para riego, alimentar depósitos de inodoros o lavado de la vereda han sido sólo el primer paso.
Por último, a nivel personal no podríamos hacer ahorros en nuestra alimentación e ingestión de agua. Somos 75% de ella  y necesitamos ingerir al menos dos litros de agua al día. Podemos sobrevivir un mes sin alimentarnos, pero sólo siete días como máximo sin tomar agua.

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